Con la luz de la mejor luna de los últimos 20 años, el calor de una fogata y unas quezadillas para mitigar el hambre, platicábamos mi papá, Luis y yo a cerca de nuestras aventuras de pesca. Un poco más para allá estaban mis tíos, mi mamá y mi hermana, que también comían sus quezadillas de harina entre risas.

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