Día soleado, pocas nubes, un poco de viento, sin llegar a ser aire. El día era perfecto; con mucho calor iniciamos a cargar todo en el carro. Y créanme, si digo todo, es todo.

Después de mucho, pero mucho, pero muchísimo tiempo de no haber armado una carpeada en forma, nos lanzamos a mojar el anzuelo a principios de septiembre pasado.

Con el carro cargado a tope, y la emoción al máximo, enfilamos rumbo a la que sería nuestra primera carpeada del año. La carretera tranquila, sin mucho t...
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